El Origen
Renacer nace en Córdoba, pero empieza mucho antes de tener nombre.
Empieza en 1993, cuando Blas y Paula eligieron el olivar como forma de vida. No buscaban resultados rápidos. Buscaban raíces.
Desde entonces, cada estación ha marcado nuestro ritmo. Cada decisión, nuestra manera de entender el trabajo bien hecho. Durante años cuidaron el olivar tradicional con la paciencia de quien sabe que la tierra no se fuerza: se escucha.
Ese aprendizaje lo llevamos en el ADN. Porque nunca hemos creído en producir más. Creemos en producir mejor.
El Despertar
Con el tiempo llegó Adrián. Y con él, una generación dispuesta a honrar el legado y adaptarlo al presente.
En ese momento de transición apareció el símbolo perfecto: el colibrí.
Cuenta la tradición que cuando un colibrí se te aparece, algo bueno está por suceder. Y en nuestro caso, así fue. Porque el colibrí no es un pájaro cualquiera. Es el único capaz de resucitar cada día.
Cada noche, este pequeño mensajero entra en un estado de letargo tan profundo que su corazón casi se detiene. Parece sin vida. Pero al amanecer, renace. Recupera su energía, su color, su velocidad.
Exactamente lo que queríamos para nuestro olivar.
Por qué Renacer
Ese despertar del colibrí es nuestra historia.
Renacer es el renacer de una agricultura más honesta. El paso del modelo convencional al ecológico. Dejar atrás prácticas agotadas para despertar a un olivar más vivo, más sostenible, más coherente.
Sin atajos. Sin artificios. Solo tierra sana, árboles respetados y un entorno en equilibrio.
Y como el colibrí que lleva mensajes entre mundos, nosotros queremos ser ese puente: entre la tradición de Blas y Paula y el futuro que construye Adrián. Entre el campo de Córdoba y tu mesa. Entre lo que fue y lo que puede ser.
Renacer no es solo un nombre. Es una promesa.